Brynden Rios se llamaba el cuervo de tres ojos
Al que espetó en mitad de la noche
Aunque eso lo supe recién en la mañana
Lo que le dijo al cuervo que yo oí del otro lado fue, ¿qué?
Su voz temerosa apenas pudo impulsar el qué hacía afuera
Por eso deduje que había estado contando los ojos
Del ave hasta llegar al tercero.
Después del cuervo se dedicó a las posesiones infernales.
Las posesiones infernales duraron casi toda la noche
No sé muy bien cómo las combatía
Pero aparentemente estaba haciendo un gran esfuerzo
Varias veces pataleó, varias veces gimió
Y varias veces le pregunté: ¿Cómo vas?
A lo que él me contestó
sonámbulo:
Bien, ya falta poco
Y en un par de ocasiones atrajo mi cuerpo hacía el de él
con ese movimiento que yo conozco tanto
A la mañana siguiente claudicó:
En verdad no conseguí nada en el sueño
No podía distinguir a los poseídos.
Ese mismo día, por la
noche, se presentó con otra
Donde todos podían decirme que se había presentado con otra
Supongo que es un
error atribuir todo eso a la maldad
Supongo que es un error atribuir todo eso a la locura.
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