sábado, 4 de junio de 2016

Brynden Rios


Brynden Rios se llamaba el cuervo de tres ojos

Al que espetó en mitad de la noche

Aunque eso lo supe recién en  la mañana

Lo que le  dijo al  cuervo que yo oí del otro lado fue, ¿qué?

Su voz temerosa apenas pudo impulsar el qué hacía afuera

Por eso deduje que había estado contando los ojos

Del ave hasta llegar al tercero.

Después del cuervo se dedicó a las posesiones infernales.

Las posesiones infernales duraron casi toda la noche

No sé muy bien cómo las combatía

Pero aparentemente estaba haciendo un gran esfuerzo

Varias veces pataleó, varias veces gimió

Y varias veces le pregunté: ¿Cómo vas?

A lo que él me contestó  sonámbulo:

Bien, ya falta poco

Y en un par de ocasiones atrajo mi cuerpo hacía el de él

con ese movimiento que yo conozco tanto

A la mañana siguiente claudicó:

En verdad no conseguí nada en el sueño

No podía distinguir a los poseídos.

 Ese mismo día, por la noche, se presentó con  otra

Donde todos podían decirme que se había presentado con otra

Supongo que es  un error atribuir todo eso a la maldad

Supongo que es un error atribuir todo eso a la locura.

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