viernes, 20 de septiembre de 2024

Abuela

 

No puedo decirle a mi abuela cuánto la echo de menos

Pero conservo el recuerdo exacto del abrazo

Su vientre plegado sobre la silla de ruedas,

mi mejilla hundiéndose en su estómago

y los brazos esquivando los hierros, rodeándola a ella.

Se tenía que ir y se fue a los 100 años.

Antes le había dicho que por su centenario cumpleaños

100 músicos tocarían

Y 100 serían los invitados

Y, aunque no cumplí ni la mitad de las promesas,

esperó la cita con ilusión

Aunque no cumplí ni la mitad de las promesas

Unas mujeres la pararon por la calle,

A la centeneria que andaba con esos globos plateados enormes de tres cifras

atados a la silla

“Felicidades” le dijeron las desconocidas,

Y ella las invitó a tomar algo otro día.

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