Cuando aparezca el cuerpo podrás
afrontar tu duelo, le dijeron, hasta que eso no ocurra es imposible asimilar todo lo sucedido. ¿Cuerpo?,
pensó, y sintió una tristeza profunda al pensar en ese fino hilo de agua, en
ese riachuelo, perceptible apenas entre maleza, que separa a una persona de un
objeto. Eres tú, eres él o ella o yo y
después eres un cuerpo, eres una cosa que tiene que aparecer para poder
aceptar la ausencia que deja. Le hubiera gustado golpear al psicólogo, endiñarle un buen
golpe en la cara, bajarle las gafas de esa narizota alargada, ¿cómo puede llamarla cuerpo a ella?, ¿de
dónde ha salido este imbécil? Y entre toda su tristeza encontró fuerzas para
responderse a la pregunta, buscó y buscó en derredor hasta que encontró, junto a la ventana, un modesto título de no más de un tamaño A4.
Princeton, ¡qué asco de universidad!¿Y ese escudo? Parece el logo de una
gasolinera. Volvió al psicólogo, “Sé que
ahora mismo no está en la mejor posición para mostrarme sus sentimientos,
entiendo que no pueda ordenarlos, lo entiendo perfectamente, sin embargo,
tendría que intentar hacer el esfuerzo, expulse
algo por mínimo que sea. “Expulse algo
por mínimo que sea” definitivamente eso le trajo a la mente todos sus
años de estreñimiento crónico. Doctor, con el debido respeto lo único que
quiero es dormir, por eso estoy aquí,
porque las pastillas que me recetó el psiquiatra no funcionan, no son lo
suficientemente fuertes… necesito algo.. algo como para mamíferos mayores…algo
que me deje K.O. No sé si me entiende. El siquiatra, por alguna extraña razón
pensó que antes de recetarme esas pastillas era
necesario que hablara con usted. Bueno
ya estoy aquí, ya estoy hablando. No
recuerdo cuánto tiempo llevo sin dormir, no tengo la menor idea de qué día es
hoy, tampoco sé cómo llegué hasta aquí, todo lo hago de manera inconsciente.
Pienso todo el tiempo en ella pero nunca en ella muerta. En ella preparando
café sí, en ella dando de comer a la gata, en su risa, en su forma de inclinar
la mirada, en el olor de su axila, en su
forma de zanjar una conversación, en su culo, en su culo pienso mucho
últimamente. Esta noche sufrí un bombardeo constante de imágenes de su culo,
una detrás de otra, de manera circular, como si reflejara la imagen de su culo
un caleidoscopio, una y otra vez, una y otra vez, y ni siquiera pude tocarlo,
porque solo era una imagen, porque no puedo meterme dentro de esa imagen doctor,
se lo suplico, si durmiera un poco sé que podría acercarme, es todo lo que
quiero, detener todos esos culos giratorios
idénticos, acariciar uno. Está
bien, le recetaré las pastillas con la condición de que venga a verme al menos
una vez por semana. No vamos a hacer gran cosa, solo hablar acerca de cómo se
siente. Como le dije antes, no necesito que ordene nada ahora, eso solo le
causaría frustración, lo único que quiero es que poco a poco vayamos
desenredando la madeja que tiene en su
interior, desengranando poco a
poco los hilos de su angustia. O.K doctor haré lo que usted quiera.
En la playa la bruma era tal que
se perdían el cielo y el mar en un solo
tono uniforme. Ella se acercaba corriendo,
materializando su figura entre la neblina. Al llegar junto a él le mostró la
mano con el gesto más infantil que pudiera hacer una persona adulta. Su mano estaba llena de cangrejos pequeños, y
transparentes. Pero los cangrejos que
portaba no se movían, estaban fielmente
adheridos a su piel, ¡qué extraño! Pensó, normalmente esos bichos huyen despavoridos,
y ella no solamente ha conseguido atraparlos en su huida, sino que además, los retiene con su mano abierta. ¡Cómo me gustaría tener su encanto! ¡mira lo que es capaz de
hacer con los cangrejos! Por eso nunca
me iré de su lado. Por eso mismo, si ellos no pueden, ¿como podría hacerlo yo?
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