domingo, 20 de julio de 2014

Los peces hacen pequeñas burbujas con sus bocas mientras nadan en círculo. Las burbujas se mueven al azar, y a veces colisionan y se funden. Sólo tu dedo señalando los peces consigue desviarme la mirada de las escamas plateadas y de los bigotes danzantes. Tu dedo, tu inocencia preciosa, ¿dónde está ahora? Vi el viento posarse detrás de tu nuca esa tarde de domingo junto a la laguna. Allí donde los peces no iban a comer, ni a existir, sino a mostrarse ante tí que los señalabas maravillado, y ante mí que atesoro ese recuerdo

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