Los peces hacen pequeñas burbujas con sus bocas mientras nadan en
círculo. Las burbujas se mueven al azar, y a veces colisionan y se
funden. Sólo tu dedo señalando los peces consigue desviarme la mirada de
las escamas plateadas y de los bigotes danzantes. Tu dedo, tu inocencia
preciosa, ¿dónde está ahora? Vi el viento posarse detrás de tu nuca esa
tarde de domingo junto a la laguna. Allí donde los peces no iban a
comer, ni a existir, sino a mostrarse ante tí que los señalabas
maravillado, y ante mí que atesoro ese recuerdo
domingo, 20 de julio de 2014
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