Vente conmigo a Perú, a Arequipa
(Allí da igual que te saque “una puta
cabeza”,
Como me dijiste aquella vez, y yo te
contesté de esa manera tan frívola)
En Perú todo esta permitino.
Vente conmigo a Perú, dejarás de ser
la joven revelación
De la poesía albaceteña, eso es
prácticamente seguro,
Pero en Arequipa también hay
naturaleza de la que puedes hablar,
Es costero ¿sabías?
Esta mañana busqué si hay becerros en
Perú,
Porque leí en tus poemas que te gustan
y, efectivamente,
¡Hay becerros en Perú!
Me están buscando por allí una
chambita,
Vente conmigo, y luego ya, una vez
allí,
Arreglamos cuentas….
Podría irme sola, eso es verdad, pero
prefiero irme
contino
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