sábado, 7 de enero de 2012

Están quitando la ñ de nuestros teclados

Yo la conservo a base de embrutecerme en negaciones

Y de no aceptar su irrevocable desaparición

Pero estoy palideciendo cada día más

De eso sí me doy cuenta mientras tiendo mis manos

Cada día más consumida en actitud de intransigencia

¿Para qué queremos la ñ si ya no queda nada de España?

Nos lo han quitado todo, ya ni la gente se enamora en este país

Queda el hilo filo del humor atravesado en nuestros corazones

Toda una generación e incluso dos generaciones de jóvenes

Que desayunamos en el Starburks que han abierto en Atapuerca

Trasnochados, mirándonos a los ojos que antaño varaban

Sobre un cielo prometedor, lamiéndonos los huesos

Hemos perdido en profundidad, hemos ganado mucho en relaciones vacuas

En coitos estériles, mientas cientos de seguidores del Papa se concentran

En la Sagrada Familia y nos regalan los peces con los que cubrimos

Nuestros pies descalzos,

Aunque seguimos creyendo en la fotodepilación, y en Mariñas

Y en los implantes de tetas y en aparentar que no necesitamos la ñ

Para escribir el alemán o para vomitar un sábado por la noche

Estamos tan translúcidos como el papel de fumar

Tanto que parece mentira que algún día pudiéramos contener algo

Sin embargo a mi todavía me cabe la rabia

La nostalgia y una tristeza sedienta de llorar a España

Con Ñ y con Antonio Machado

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