Los hombres están todos distraidos
Mirando como dora el maiz
En los últimos minutos de la tarde
Ni se percatan que me aproximo
Con un caballo de plástico en el bolsillo
Con una planta de yuca entre las manos
Con una camiseta de tirantes finos
Con todo el corazón en la mano cuando acaricio
La alpaca, cuando miro los peleles
Colgados de los árboles.
Los colgaron por chismosos, me explican
Recuerdo esta geografía que repaso
Un día y otro en mi cabeza.
Recuerdo el sabor terraceo de la chicha
Y a las personas aterradas escondiendose
En el monte, negando haber visto
Conocer, negándose así mismos
Para que “no les metan cuchillo”.
También recuerdo un atardecer frente a la plaza de armas
Y el amanecer que quiso secuenciar
Tomando tres fotos (antes, durante, después)
Luego de buscar vino en los abarrotes,
La sierra me da besos en las mejillas
Me acarícia el pelo crespo,
Me colma de una tranquilidad que no merezco
Aquí y ahora, con mi piel cruda o
Roja como tomate maduro
Sierra vamos a volver contigo
Lima y yo, Perú y yo
para escucharte y dejarte hablar
como tienes merecido
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