He soñado con él
Y estaba pequeño como el mono
Que se escapó y me mordió en Pucallpa.
Como él se mostraba histérico, agitado,
Con sus pequeñas uñas imponiéndose en mi carne.
Abriendo la piel que ya no oculta nada.
¡Estaba tan cerca de mi!
Y sin embargo era imposible tranquilizarlo y tranquilizarme
En vano intentaba dejar de llorar,
mientras lo rodeaba con mis brazos.
Blanco y frágil, confesaba todo lo que hizo en mi ausencia
Ahora el simio soy yo trepando las copas de los árboles
Mi cuerpo grácil asciende,
En mitad de la tarde, frente a la laguna,
Junto a la madera del puerto cedida a la humedad.
Consigo dirigir la mirada de los niños,
Que me señalan con sus manos arrugadas
Que se divierten, que no entienden,
Que no soy un buen ejemplo intentando escapar.
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