Por Borja Martínez Cebrián
Cultivándote vacía
deambulas por el boulevard de la tarde,
allí lloras a ciegas
tu luna amarilla de Damasco.
Aturdida en el día
te sueñas madura como aurora lenta.
(Por una vereda verde vas
fuera ya del rojo barro,
sin espejos que te acechen).
Al final de la calle oscura
te espera la butaca de rosado terciopelo,
reponen hoy El último tango en París,
Brando y tú os olvidáis del mundo;
te abstraes en diálogos perfectos,
asumes la fecha prematura de tu muerte o
el segundo en que embustera niegas tu agonía.
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Ese es un poema de mi amigo Borja Martínez Cebrian, albaceteño ilustre.
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