domingo, 16 de octubre de 2016

Me dijo que preguntara por un adhesivo para su dentadura. Ya no lo vendían en el Perú, o él no lograba encontrarlo. Preguntaré en las farmacias de España le dije, y una semana después de nuestro encuentro cayó inconsciente en medio de la calle. Aunque sé muy bien que está muerto, hoy me sentí culpable por no haber preguntado por el adhesivo tal como le prometí. Debí haber ignorado el hecho de que ya estuviera muerto o casi muerto durante mi estancia en España. Debí haber ido a la farmacia. Debí haber dicho, -hola buenos días, ¿tienes tal solución adhesiva en gel? Debí haber ido a una, dos, tres farmacias hasta encontrarla.

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