Me parece que todas las personas son humo,
Incluso las que más te aman,
Pasan por ahí como una neblina,
Y te abrazan y te besan
Y te aconsejan con sus ojos de vapor condensado
Y sus manos trémulas como la gelatina.
Y te mueven de un lado para otro,
mientras te lamen
O te piden que les dejes dinero.
Pasan así, sin más, dejando su impronta perecedera y
Húmeda en tus lunas, para que luego otro se aparezca
Y pinte encima, sobre el vaho, alguna
grosería.
¡He perdido tanto mi vinculación con
el ser humano
Que te sopla en la boca, detrás de las orejas,
Y te pone una multa de tráfico!
El mismo que te dice "¿qué vas a comer hoy? Y ¿cuándo te
volveré a ver?",
Que honestamente pienso,
Que lo único que puedo hacer a estas alturas
Es ser madre
No hay comentarios:
Publicar un comentario