domingo, 2 de junio de 2013


Me parece que todas las personas son humo,

Incluso las que más te aman,

Pasan por ahí como una neblina,

Y te abrazan y te besan

Y te aconsejan con sus ojos de vapor condensado

Y sus manos trémulas como la gelatina.

Y te mueven de un lado para otro, mientras te lamen

O te piden que les dejes dinero.

Pasan así, sin más, dejando su impronta perecedera y

Húmeda en tus lunas,  para que luego otro se aparezca

Y pinte encima, sobre el vaho, alguna grosería.

¡He perdido tanto mi vinculación con el ser humano

Que te sopla en la boca,  detrás de las orejas,

Y te pone una multa de tráfico!

El mismo que te dice "¿qué vas a comer hoy? Y ¿cuándo te volveré a ver?",

Que honestamente pienso,

Que lo único que puedo hacer a estas alturas

Es ser madre

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  La habitación de blanca ilusión y la abuela iluminada Entraba allí la luz filtrándose como si no hubiera en su vida grandes ausencias ...