Estuvimos cogiendo como autenticos desesperados
Como retrasados mentales
Toda la noche como quien espera sobrevivir a una sobredosis
Las manos palpando las luces de la calle
En su angostura la raquítica luz de las farolas
Y mi vientre alabado por su planicie
En ese momento en que perdimos algo
Lo perdimos todo
Y nos dio por pensar en animales camuflados
En una selva de humedad y de raices altas
Saliendo de la tierra doblando nuestros cuerpos
Como espias morbosos
Cuando mi lengua comenzó a recitar en arameo
Poemas de la península del Sinaí
Por suerte fue a él a quien le sobrevino
la culpa del pueblo errante
mientras yo sentía únicamente el peso de la arena del desierto
sábado, 6 de noviembre de 2010
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