Un escorpión se refugia a la sombra de tus zapatillas
desde quí la frontera se ve llena de mariachis
y de niños con pistolas de gases amarillos
Durmiendo sobre el capo del coche
Me abrazas por detrás de la cintura
Mientras en la radio suena la música del desierto
Llena de buscaoros y dentaduras como armónicas
Quieres parar ahí
Quieres comprar una botella de tequila
y que te la den envuelta en una bolsa de papel
¡Estás tan emocionado!
Nos vamos a México,
A San Felipe
a jugar a ser lagartos
a seguir los surcos que dejamos en la arena
sábado, 15 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La habitación de blanca ilusión y la abuela iluminada Entraba allí la luz filtrándose como si no hubiera en su vida grandes ausencias ...
-
Me detuve junto a la senda por la que se deslizaba la nieve de la alta montaña Ni siquiera había reparado en el lago a nuestros pies, ...
-
No puedo decirle a mi abuela cuánto la echo de menos Pero conservo el recuerdo exacto del abrazo Su vientre plegado sobre la silla de ...
-
La sangre se confunde detrás de los focos, ya no es roja, ya no es sangre. Las balas se equivocan al salir de las armas, ya no es ca...
Algunos poemas no están hechos para ser hermosos; hay que acabarle en la cara a la vida, vomitarle su camisa Polo. Romperle la jeta al caballito de ajedres de quien dicta la quietud del caminar recto de la rutina de la ruta de la mente. Apretar los puños del alma y que a ésta le salga la espuma de un perro rabioso para decir "BASTA, nos vamos a puerto Vallarta".
ResponderEliminar