viernes, 4 de diciembre de 2009

Tu distancia es un bálsamo,
una cura de agua cristalina
Piedra caliza para mis muslos agrietados
Un sueño de miradas muertas
Que se esfuerzan en reconocer objetos que no existen
Y párpados chorreantes de metano
Mientras pasa el tiempo
Y te quedas detenido a sólo unos centímetros
Como si ya no conocieras a tu madre
Que te espera ausente y mecedora
Con el gruñido de la madera en cada balanceo

Pensaste que podías engañarnos
Con esa absurda carta de despedida
Pero yo me acuerdo de ti volviendo cada noche
A mis brazos
Yo recuerdo haber besado tus hoyuelos
(A mi que me falta uno a ti que luces dos)
Y recuerdo que querías regalarmelos
Como si nunca hubiesen sido tuyos

Vamos a comprar al Mercadona una botella de vino
Dejamos que se arrastren nuestros nudillos
Por la cinta eléctrica
Mientras el dinero en una cápsula asciende por un tubo
Y roza los dedos regordetes de Dios
Que piensa en presagios y tsunamis
Estás serio pero yo estoy muy feliz
Estás triste y no me importa
sueño con lombrices que dan la vuelta al mundo
Que pierden la piel
Que se expanden como luces de prostíbulo
En la inmensidad de la noche
Que degollan, que rezuman vida
Que me hablan sobre todas las huellas digitales
que te conocen y te ubican

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