viernes, 20 de noviembre de 2009

Esa camisa imantada
Tenía el efecto de una fotocopiadora
Replicas exactas de mi mirándola
Quisé abrazarla para que no se perdiera
Como hizo él que también tenía camisas imantadas
Y se fue con su camisa
Mientras me quedé girando gravida
Sin su cuerpo- eje
En la estupidez de los días espaciales
Cuando los meteoritos conspiraban
Con abrirme un boquete entre las sienes
Y los niños miraban desde el palco mi previsible final
Entonces encontré tu camisa
Que huele a aseptico, a medicina
A suero, que huele como debe oler
Y quise abrazarla no porque necesitara
Olvidar mi aventura espacial
Ni en la esperanza de rellenar vacíos
Ni en la consabida atracción sexual
Al final la abracé
Por el juego de luces y sombras
Porque pensé que era de franela
Por los botones blancos verticalmente ubicados
Y por su noventa y ocho por ciento de algodón

5 comentarios:

  1. está muy bueno, tía, pero me da la impresión que el chico que la inspiró no se la merece. en lo absoluto (enigma de lo absoluto).

    ResponderEliminar
  2. se lo va mereciendo, esq estas cosas llevan tiempo, no? no lo sé tampoco entiendo demasiado

    ResponderEliminar
  3. mira si te conoceré que sabía q me habías dejao otro mensaje aki, le he hablao mucho de ti, el otro día me preguntó si estabas bueno,jajajaja.

    ResponderEliminar
  4. jaja, bueno basta, no quiero saber más de este asunto (amistades peligrosas).

    ResponderEliminar

  La habitación de blanca ilusión y la abuela iluminada Entraba allí la luz filtrándose como si no hubiera en su vida grandes ausencias ...