viernes, 4 de diciembre de 2009

Planeamos grandes distancias
Desde que nacemos
Parbulitos, colegio, instituto, universidad
Y a opositar y a opositar… opositar
Noviazgo, matrimonio, hijos
Y cuando hemos conseguido
Con tremendo salto completar los metros
La pertiga nos resbala entre las manos
En menos de un segundo hunde su madera
En nuestras longevas costillas de ermitaño
Nos hemos quedado rezagados
Pero por solo unos milímetros
Y lo peor de todo es que seguimos en el juego

domingo, 29 de noviembre de 2009

Recuerdo la última glaciación
Cuando dedicaba casi todo mi tiempo a observar
En tu entrecejo el vaho de mi voz
Entonces podía pensar
En hacer la compra, en rellenar formularios
En pintar o no pintar mis mejillas
Con arcilla
Encendíamos un fuego en el hogar
Y mi lengua caminaba por tu cuerpo
Asi de fácil

Han pasado los años y durante todo este tiempo
Mientras hacía la compra,
Y rellenaba formularios sólo podía pensar
En los paísajes de tundra
Y en los macizos helados
Nos imaginaba dejándonos llevar por las basquisas
Acercándonos

Después de siglos
Al Gore anuncia un nuevo cambio clímatico
Antrópico acelerado,
Espero que eso sea para ti un reclamo a la nostalgia
Y vuelvas a mi lado

sábado, 21 de noviembre de 2009


Aquella mañana me regalaron un engaño que tenía el tamaño de un zeppelin y también volaba ingravido hasta la espesura del cielo albaceteño. Quise agradecerle a la universidad y a su sección de contratos de trabajo tanta generosidad pero por el camino que te lleva del odio a la venganza encontré un paisaje que dio un vuelco a mi mente rabiosa. Desde el banco de madera el otoño era la portada de una revista con árboles pequeños y de copas redondeadas, unos amarillos como una mochila de Piccachu, otros ocres, otros un poco verdosos. El silencio era un eco de ramas flacas y retorcidas y detrás de los árboles redondos, detrás había otro banco vacío idéntico al que sostenía mis reales posaderas. Entonces pensé que en algún punto seríamos inmunes a la inmundicia mundial (redundando la redundancia). Frente a un paisaje como el de aquella mañana puede venir un enano que de un salto inesperado y desproporcionado me robe la gorra, y me daría igual, incluso aplaudiría al enano y a su rápido movimiento de piernas, también puede morir Apollo Creed de la manera más tonta después de tres películas pensando de forma cabal, que me da igual, incluso le propongo a Stalone una actualización de guión, en lugar de una pontente y dopada maquina sovietica que lo mate un pirata somalí menor de edad. Desde esta perspectiva me doy cuenta de que los problemas son una excusa para no mirar paisajes, de que los perros que persiguen pelotas de goma, aunque en principio salen corriendo detrás de la pelota, luego nunca sabes con lo que van a volver entre los dientes. Me doy cuenta de que lo vivido, de que incluso lo no vivido, son parte de una misma cosa, impredecible y estúpida, pero también inspiradora y emotiva, en plan zen transcendental, en plan Jean Paul Sartre y el fresa de Truffaut, esa misma realidad que es el tiempo que nos ubica en distintos paisajes. Me doy cuenta de todo, con milongas y nostalgias, con robos universitarios, con el kilo que acabo de engordar, con disputas parentales, con el jueguecito un tanto absurdo al que nos acostumbramos, con lo que extraño la Estrella Levante y a mis amigos murcianos, e igual me gusta…. Que más puedo decir?¡¡¡¡que me mate ya mismo un pirata somalí!!!

viernes, 20 de noviembre de 2009

Esa camisa imantada
Tenía el efecto de una fotocopiadora
Replicas exactas de mi mirándola
Quisé abrazarla para que no se perdiera
Como hizo él que también tenía camisas imantadas
Y se fue con su camisa
Mientras me quedé girando gravida
Sin su cuerpo- eje
En la estupidez de los días espaciales
Cuando los meteoritos conspiraban
Con abrirme un boquete entre las sienes
Y los niños miraban desde el palco mi previsible final
Entonces encontré tu camisa
Que huele a aseptico, a medicina
A suero, que huele como debe oler
Y quise abrazarla no porque necesitara
Olvidar mi aventura espacial
Ni en la esperanza de rellenar vacíos
Ni en la consabida atracción sexual
Al final la abracé
Por el juego de luces y sombras
Porque pensé que era de franela
Por los botones blancos verticalmente ubicados
Y por su noventa y ocho por ciento de algodón

sábado, 24 de octubre de 2009

Otoño

Tú también eres otoño en alguna parte
Me gusta saber que existes en mi lluvia
Que olvidaste las gafas de sol
De Jack Nicholson en el verano

Que podrías pisar las hojas por las que anduve,
buscarme dentro de mi bufanda
y templar mis mejillas con tu abrazo

Que podríamos simular que fumamos exhalando vaho
dejar de jugar y fumar
dejar de jugar de una vez por todas

sin los atropellos
sin los auxilios
sin los no olvidos del verano
dejar de jugar y pasar de verdad
el otoño a tu lado

martes, 15 de septiembre de 2009

Una profesora me dijo que yo soy una chica especial, quise responderle sin bromear pero al final solo salió un: “gracias, eso mismo dice mi psicologo”. Esta lloviendo como nunca ha llovido en Murcia, nunca al menos desde que existo aquí hace siete años. Son ya dos días seguidos de truenos que no me dejan concentrarme porque la cursilería pedante del que tiene que escribir en estos días aflora, y dice: ¡eh y dice eh y dice eh escribe algo!! Bueno pues voy a escribir algo sólo para que deje de tirarme de los bigotes y me permita concentrarme en mi tesina. (No va a ser gran cosa lo que escriba, va a ser cursi y humedo, seguramente también pedante y petulante, pesticida y penicilina, pero bueno allá vamos) Me pongo lo más triste que tengo en mi carpeta “mi música” David Thomas Broughton, Walking Over You. Me he asomado a la ventana cigarro en mano, (si ya sé, nunca lo conseguiré, siempre lo dejo y antes de terminar la frase enciendo otro cigarrillo) A través de la ventana veo tres gays barrigones sin paraguas que aligeran sus pasitos pequeñitos, mientras sostienen dos perros enanos entre los brazos, el que no tiene perro quisiera tener uno que le cede amablemente el que está a su lado, ojalá todos los vacios se solucionaran tan rapido!. En el edificio de enfrente una mujer tira al suelo el contenido de su vaso desde un segundo piso, me pregunto por qué, ¿querría saber como se diluye el aceite de fritanga con la lluvía?, querría tirar la dentadura de su esposo contra el asfalto? Nunca lo sabremos la lluvia ha borrado ya el rastro, solo quedan segmentos diminutos de dientes que el liliputiense hombre de las flores, el que se consideró por un tiempo el eslabon perdido, se ha llevado a su casa para decorar sus embarcaciones camino a dios sabe que continente!
Todo pasa tan deprisa! Ayer mi yuca y mi cactus estaban en las últimas, (se me olvidó decirle a mi hermana cuando vino este verano que los regara, y cuando los encontré ayer estaban chupando savia imaginaria). Me dio pena la verdad que si, a partir de ahora seré mucho más responsable, me las llevaré a todas partes, incluso hoy mismo les compré un bono del albacete balompie club de futbol. Estoy muy contenta porque me asomo a la ventana con este tiempo, y me alegro de poder ver la calle, de seguir con la mirada las camisetas ajustadas de los gays, de tener la suerte de ver la torre de la catedral desde aquí, aunque no creo que siga siendo mi ventana por mucho tiempo. Estoy feliz, porque aunque en su día se hizo eterno, ahora parece que el tiempo pasó rapídismo, que me recuperé en cuestión de un día como mi yuca y mi cactus, que vuelven a estar verdes, que aceptaron mis disculpas, no hay pena hermanos, todos buscamos el sol pero encontramos algún naufragio.

  La habitación de blanca ilusión y la abuela iluminada Entraba allí la luz filtrándose como si no hubiera en su vida grandes ausencias ...