domingo, 18 de diciembre de 2011
Tenía los labios como madera vieja
Agrietándose y cediendo a la humedad
Con sus agujeros con sangre y la piel y su muda de serpiente
Despiadada cayéndose, sin darme tregua en esa primera cita
Entonces pensé que yo también sería capaz de amar a un zombie
Sobre todo si el zombie fuera él mismo el día de mañana
Si mañana o pasado pudiéramos vivir en un ambiente mucho más distendido
Lejos muy lejos, de la estúpida vergüenza que te deja la sombra de un clínex
Que has usado, minuto tras minuto en un catarro
Y entonces pensé que me encantaría besarle también si él fuera un zombie
En un futuro cercano, y sus labios renacieran como una masa de carne purulenta
O como un árbol de hojas marrones y amarillas
Podemos hacer una montaña, podemos saltar sobre ellas
¡Ojalá estén enfermas el día de mañana!
domingo, 11 de diciembre de 2011
He abrazado, he besado
He contado chistes que matarían a algún sionista
Sin mediar ni milímetros entre tus labios y los míos
He dormido a ti abrazada
y ahora quería escribir un poema resaltando lo positivo
de que te quieran una noche
Sobre ese poema Walt Whitman diría: ¡Perfecto, que así sea!
Pues mis pechos tienen muchos labios que limar
Y yo muchas barbas de las que colgarme por una noche
Que no es sólo una noche,
pues detrás hay otra noche y detrás de ésta la siguiente
Y así poco a poco,
toda una vida.
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